Cuando olvido respirar

Es todo un error,
Error por omisión.

Agonía,
Ausencia de segundos,
Temor a los instantes.

Soy el polvo que se pierde en la espera,
Que nunca muere y se precipita.
Valiente,
Hábil,
Siniestro.

Soy el color de un mar al atardecer,
El olor de las nubes,
El viento.
(En tu rostro, en tu piel.)

Soy lo que esconde tu sombra.
Una mentira,
Un susurro,
Una lágrima y un cristal.
Armonía simétrica,
Hexagonal.

Soy la extensión de treinta y siete eternidades.
No me bastan las esquinas del mundo,
Ni las puertas o portales.

Soy lo que sea que queda,
En el silencio que me arrulla,
Cuando olvido respirar.
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Temo a la verdad

Temo al llanto que cala los huesos,
Y a las palabras que arrancan la piel.
Temo al frío que invade y sofoca.
Temo a la verdad,
Y temo al desdén.

Temo a la vida y a la muerte.
Y temo al fracaso, al adiós y a lo que ya no es.

Temo al largo silencio, al inmenso vacío y al profundo mar.

Temo, también, a los horrores sin nombre, sin rostro y sin voz.
A las antiguas promesas y a las profecías sin cumplir.
A la hoja en blanco, a la musa perdida y a la estación sin tren.

Temo al orgullo.
Temo al misterio.
Temo al verdugo, al culpable y al juez.

Temo a los susurros:
Al que se esconde,
Al que se aleja
Y al que se va.

Me temo a mi mismo,
Al olvido
Y a ti.
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(Parodia)

No llora, llueve.
Sangra y llueve.
No duermes, poeta.
Te pierdes la boda, entre cielo, mar y tierra.
El trío de tus sueños, sin lecho ni almohada.

No corre, vuela.
Tropieza y vuela.
Te esfumas, poeta.
En lo viejo y en lo ancestral.
Y mientras mientes te escondes.

Te atas al tronco pero anhelas las ramas.
Amas las raíces pero el fruto no es tuyo.

Y no es rojo, no hay sangre.
Es blanco; gris y blanco.
No es tuyo, es de ella.
No eres padre, poeta.
Ella es madre y tú semilla.

No se pierde, muere.
Salta y muere.
Ya no eres, poeta.
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Tres tristes tríadas

Es el cuentacuentos un artista burlón,
Un bufón sin sesos,
Un gandul soñador.

Es el narrador un alma perdida,
Un talento olvidado,
Una mente vacía.

Es el escritor un imbécil valiente,
Un loco sin remedio,
Un hombre casi decente.

No se es un héroe, se es un villano.
Con suerte un demonio.
Con tiempo un tirano.

No hay maldición, ni mejor, ni peor.
Es el don del humano.
Es el don del creador.

Es un ser indefenso de mirada sonriente.
Es quien grita consciente.
Es quien busca, es quien miente:

Son las mariposas la falsa alegoría,
El amor que se siente.
La perdida armonía.

Es la perdición de color escarlata.
Quizá azur como el mar.
Quizá un tono de plata.

Y es la traición la mayor falacia,
Es el engaño sin fin,
La ruina y la gracia.
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