Temo al llanto que cala los huesos,
Y a las palabras que arrancan la piel.
Temo al frío que invade y sofoca.
Temo a la verdad,
Y temo al desdén.
Temo a la vida y a la muerte.
Y temo al fracaso, al adiós y a lo que ya no es.
Temo al largo silencio, al inmenso vacío y al profundo mar.
Temo, también, a los horrores sin nombre, sin rostro y sin voz.
A las antiguas promesas y a las profecías sin cumplir.
A la hoja en blanco, a la musa perdida y a la estación sin tren.
Temo al orgullo.
Temo al misterio.
Temo al verdugo, al culpable y al juez.
Temo a los susurros:
Al que se esconde,
Al que se aleja
Y al que se va.
Me temo a mi mismo,
Al olvido
Y a ti.